bajas temperaturas

El transporte de carga es una actividad esencial para la economía, pero también una de las más expuestas a las condiciones climáticas. Entre los factores ambientales que más afectan su operación, se encuentran las bajas temperaturas. 

Si bien en algunas regiones de latinoamérica el frío no alcanza niveles tan extremos como para provocar nevadas o carreteras congeladas, lo cierto es que las bajas temperaturas atentan contra la seguridad e integridad de los vehículos, mercancía y personal. 

Analizar estos riesgos y las alternativas disponibles es clave para una operación logística más segura y eficiente.

Acompáñanos a desglosar algunos de los riesgos principales de las bajas temperaturas, para el transporte de carga. 

¿Cómo afectan las bajas temperaturas a los camiones?

Las bajas temperaturas pueden afectar directamente el funcionamiento mecánico de los vehículos de carga. Uno de los problemas más comunes es la dificultad para arrancar el motor, ya que el frío reduce la capacidad de las baterías y espesa los lubricantes, haciendo que el motor requiera más esfuerzo para encender.

El diésel, combustible más utilizado en el transporte de carga, también se ve afectado. A temperaturas muy bajas puede comenzar a gelificarse, obstruyendo filtros y líneas de combustible, lo que provoca fallas en el motor o incluso la detención total del vehículo. Este riesgo es mayor en unidades que no utilizan aditivos anticongelantes o que no están preparadas para climas fríos.

Otro aspecto crítico es el sistema de frenos. La humedad acumulada en las líneas de aire puede congelarse, reduciendo la eficiencia del frenado o provocando bloqueos inesperados. Asimismo, las llantas pierden adherencia en superficies frías, mojadas o con hielo, aumentando considerablemente el riesgo de accidentes.

Riesgos del frío y clima para el transporte de carga

Finalmente, las bajas temperaturas incrementan el desgaste de componentes y elevan los costos de mantenimiento, ya que las fallas mecánicas tienden a ser más frecuentes en estas condiciones.

Riesgos para la mercancía

No solo los camiones sufren los efectos del frío; la mercancía transportada también puede verse seriamente comprometida. Los productos más vulnerables son los alimentos, medicamentos, productos químicos y materiales sensibles a la temperatura.

En el caso de alimentos frescos o congelados, una mala gestión térmica puede provocar desde pérdida de calidad hasta la inutilización total del producto. Las bajas temperaturas extremas pueden congelar mercancía que no está diseñada para ello, afectando su textura, sabor o propiedades nutricionales.

productos o mercancía congelada

Los medicamentos y productos farmacéuticos representan un riesgo aún mayor. Muchos de ellos requieren rangos de temperatura específicos y cualquier desviación puede volverlos ineficaces o peligrosos para su consumo. Esto implica no solo pérdidas económicas, sino también riesgos sanitarios y legales.

Además, el frío tiende a afectar empaques y materiales, provocando que plásticos se vuelvan quebradizos, que sellos se rompan o que ciertos químicos cambien su composición. En trayectos largos, una exposición prolongada a bajas temperaturas sin monitoreo adecuado incrementa considerablemente estos riesgos.

Opciones para rutas más seguras: ¿Cómo prevenir estos problemas?

Ante estos desafíos, las empresas de transporte y logística cuentan con diversas opciones para reducir riesgos ocasionados por las bajas temperaturas. 

Una de las principales estrategias es la planificación inteligente de rutas. Evitar zonas de alto riesgo climático, carreteras con historial de cierres por hielo o nieve, y tramos montañosos en horarios críticos puede marcar una gran diferencia. El uso de información meteorológica en tiempo real permite anticipar cambios bruscos de temperatura y tomar decisiones oportunas.

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Relacionado a lo anterior, el monitoreo en tiempo real también se ha convertido en un aliado fundamental. Las tecnologías de localización y sensores permiten supervisar no solo la ubicación del vehículo, sino también variables como temperatura interna de la caja, tiempos de detención y condiciones del trayecto. Esto facilita la reacción rápida ante incidentes y reduce el impacto de posibles fallas.

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Otra alternativa clave es el mantenimiento preventivo especializado para climas fríos. Esto incluye el uso de anticongelantes adecuados, revisión de baterías, sistemas de frenos, llantas diseñadas para bajas temperaturas y combustible tratado para evitar la gelificación.

Finalmente, la capacitación de los operadores es un factor decisivo. Conductores entrenados para manejar en condiciones de frío, reconocer señales de riesgo y aplicar protocolos de seguridad pueden prevenir accidentes y minimizar pérdidas.

Bajas temperaturas: un peligro constante

Como te habrás dado cuenta, las bajas temperaturas sí representan un riesgo real para el transporte de carga, tanto a nivel operativo como logístico. Afectan el desempeño de los camiones, ponen en peligro la integridad de la mercancía y aumentan la probabilidad de incidentes en ruta. No obstante, con una combinación adecuada de planeación, tecnología, mantenimiento y capacitación, estos riesgos pueden reducirse de manera significativa.

En un entorno donde la eficiencia y la seguridad son cada vez más importantes, anticiparse al impacto del clima frío no es una opción, sino una necesidad estratégica para el transporte de carga.

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